Cazalilla vuelve a desafíar a la Justicia y arroja la pava
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GINÉS DONAIRE - Jaén - 04/02/2010
Dicen los vecinos de Cazalilla (Jaén) que quien atrapa la pava que cada año se tira desde el campanario tendrá buena suerte a lo largo del año. Quizá por ello, Manuel Jesús Robles, un joven de 21 años, posaba ayer eufórico ante los medios de comunicación con su preciado botín que, para mayor fortuna, ha logrado por segundo año consecutivo, algo poco habitual. El problema es que esta tradición choca con la normativa autonómica contra el maltrato de los animales. La pava fue lanzada ayer por otro vecino del pueblo desde lo más alto de la iglesia, a una altura de 35 metros.
Un año más, los vecinos de Cazalilla volvieron a desafiar a la Justicia y a los grupos conservacionistas y, fieles a la cita en el día de San Blas, volvieron a repetir una tradición que se remonta a principios de siglo XIX, cuando dos familias enfrentadas durante años sellaron la paz con la boda de sus hijos y tiraron desde el campanario una pava. Da igual que esta tradición sea denunciada año tras año por los grupos contra el maltrato animal, y que los vecinos -con el respaldo del Ayuntamiento, gobernado por el PSOE- tengan que sufragar la sanción administrativa.
"La pava no ha sufrido ningún daño, miren, miren", retaba en tono desafiante Robles alentado por sus vecinos. El joven, como ya hizo el año pasado, prometía que el animal estará bien cuidado en su domicilio, como es preceptivo para todos los que se hagan con la presa. "La llevaré a un corral de un familiar y allí estará hasta que muera de vieja". La suelta de la pava, que tuvo lugar minutos antes de que se hiciera la noche, volvió a reunir a cientos de vecinos de Cazalilla (840 habitantes) y de otras localidades limítrofes.
Entre el público, mezclados con discreción, agentes de paisano de la Guardia Civil para levantar el atestado que desembocará, si nadie lo remedia, en una nueva sanción, bien al hombre que tira la pava desde el campanario o, cuando éste no puede ser identificado, al mismo Ayuntamiento por tolerar esta tradición. "Como vecino estoy de acuerdo con la fiesta, aunque como alcalde tenga que acatar la ley", ha venido justificando el alcalde, el socialista Juan Balbín.La Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (Asanda) volverá a interponer denuncia con el fin de luchar para que este tipo de tradiciones queden abolidas. El año pasado, a raíz de la denuncia de Asanda, la Junta de Andalucía interpuso una sanción de 2.001 euros al hombre que lanzó la pava, Francisco José C. L., que no tuvo reparo alguno en mostrar a cara descubierta al animal por los ventanales del campanario de la iglesia y hacer el amago de tirarla en varias ocasiones. Después liberó a la pava por el costado izquierdo desde donde aleteó hasta caer sobre el tejado del templo.
El mañana efímero
La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahur, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y, de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.
Antonio Machado

Por tierras de España
El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra,
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas,
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
‑no fue por estos campos el bíblico jardín‑;
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
Antonio Machado