La mañana era clara, pura, traspasada de azul. Caía del pinar vecino un leve concierto de trinos exaltados, que venía y se alejaba, sin irse, en el manso y áureo viento marinero que ondulaba las copias. ¡Pobre concierto inocente, tan cerca del mal corazón!
Monté en Platero, y, obligándolo con las piernas, subimos, en un agudo trote, al pinar. En llegando bajo la sombría cúpula frondosa, batí palmas, canté, grité. Platero, contagiado, rebuznaba una vez y otra, rudamente. Y los ecos respondían, hondos y sonoros, como en el fondo de un gran pozo. Los pájaros se fueron a otro pinar, cantando.
Platero, entre las lejanas maldiciones de los chiquillos violentos, rozaba su cabezota peluda contra mi corazón, dándome las gracias hasta lastimarme el pecho.
LIBERTAD
“Platero y yo”, Juan Ramón Jiménez
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Espera que no me e enterado.....osea la caza de tordos con escopeta es mas selectiva?Antes tendriais que luchar por proivir eso no?Ah no que la caza con escopeta da mucho mas dinero que el parany es verdad, se me olvidaba que todo es un negocio
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