lunes, 18 de octubre de 2010

Idiosincrasia española y tauromaquia vistas por Machado

Antonio Machado escribió en 1917: “Nací en Sevilla una noche de julio de 1875, en el célebre patio de las Dueñas […] Mi adolescencia y mi juventud son madrileños. He viajado por Francia y por España. En 1907 obtuve cátedra de Lungua francesa, que profesé durante cinco años en Soria. Allí me casé: allí murió mi esposa, cuyo recuerdo me acompaña siempre. Me trasladé a Baeza, donde hoy resido. Mis aficiones son pasear y leer”. En la introducción de “Campos de Castilla” (1907- 1917)  menciona: “Muchas composiciones encontraréis ajenas a estos propósitos que os declaro. A una preocupación patriótica responden muchas de ellas; otras, al simple amor a la Naturaleza, que en mí supera infinitamente al del Arte. Por último, algunas rimas revelan las muchas horas de mi vida gastadas —alguien dirá: perdidas— en meditar sobre los enigmas del hombre y del mundo”. Unos años más tarde, en 1919, el poeta  presenta la Segunda Edición de “Soledades, Galerías y otros poemas” donde, entre otras cosas, podemos leer:  “Yo amé con pasión y gusté hasta el empacho esta nueva sofística, buen antídoto para el culto sin fe de los viejos dioses, representados ya en nuestra patria por una imaginería de cartón piedra. Cierto que la guerra no ha creado ideas nuevas —no pueden las ideas brotar de los puños— pero ¿quién duda que el árbol humano comienza a renovarse por la raíz, y de que una nueva oleada de vida camina hacia la luz? Los defensores de una economía social definitivamente rota seguirán echando sus viejas cuentas, y soñarán con toda suerte de restauraciones; les conviene ignorar que la vida no se restaura ni se compone como los productos de la industria humana, sino que se renueva o perece”.

Machado fue un hombre sensible, culto y observador. En su “Retrato” declara sin complejos: “soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”. Como hemos leído anteriormente, sentía un profundo amor a la Naturaleza”  que superaba  “infinitamente al del Arte”. Amaba también a su tierra natal y, por ello, no dudaba en denunciar lo que consideraba inaceptable. Así como Goya retrató las miserias del pueblo español en sus pinturas, Machado retrata el carácter tradicionalista, estancado y corrompido de la sociedad.
Aquí tenéis algunos ejemplos: 


A ORILLAS DEL DUERO

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.


POR TIERRAS DE ESPAÑA

   El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra

[…] Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
   Los ojos siempre turbios de envidia y de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y maladanza.
   El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
[…] Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—:
son tierras para el águila,, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.

 
DEL PASADO EFÍMERO

   Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por la melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza,
[…] Sólo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.
[…] Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.

 
LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS
POR LA MUERTE DE DON GUIDO

   Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dán!
   Murió don Guido, un Señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.
[…] ¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?



EL MAÑANA EFÍMERO

  La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
[…] El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
[…] y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;


PROVERBIOS Y CANTARES

VII

  Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos…
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto se carga de razón.

XXIV

  De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.

L

  —Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
—El vacío es más bien en la cabeza.


DESDE MI RINCÓN

   Con este libro de melancolía
toda Castilla a mi rincón me llega:
[…] Castilla —hidalgos y arrieros
de ojos inquietos, de mirar astuto—,
[…] lechuzos y rufianes,
fulleros y truhanes,
caciques y tahúres y logreros.
[…] ¡Y este hoy que mira a ayer; y este mañana
que nacerá tan viejo!
[…] ¡Y este filtrar la gran hipocondría
de España siglo a siglo y gota a gota!
[…] Desde un pueblo que ayuna y se divierte,
ora y eructa, desde un pueblo impío
que juega al mus, de espaldas a la muerte


CAMPOS DE SORIA


[…] Muerta ciudad de señores
soldados y cazadores;
[…] y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sórdidas callejas,
y a la medianoche ululan,
cuando graznan las cornejas!


POEMA DE UN DÍA

Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,
ni mal que cien años dure.
—Tras estos tiempos vendrán
otros tiempos y otros y otros,
y lo mismo que nosotros
otros se jorobarán.






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