martes, 10 de agosto de 2010

Taurino: prototipo del hombre mediocre

Cualquiera sabe que las leyes no siempre son justas. A lo largo de la historia lo que ayer se consideraba un atentado contra las normas establecidas hoy se considera obsoleto. Los esclavos debían mantenerse en sujeción a sus amos, las mujeres debían obedecer a sus maridos, incluso no tenían derechos y libertades de las que se benefician en la actualidad. Estos cambios en la sociedad y en las leyes han costado sangre, sudor y lágrimas porque los que se beneficiaban de poseer esclavos con toda legalidad  y los que han rebajado a la mujer al nivel de un trapo, aprovechando su desprotección, no querían perder sus privilegios mantenidos durante siglos.

Seguimos viendo cambios en la sociedad pero hay algunos que se resisten a esta transformación. Los que se oponen forman parte del colectivo que José Ingenieros describió como el hombre mediocre: “Apuntalan todas las doctrinas y prejuicios, consolidados a través de siglos. Siguen el camino de las menores resistencias, nadando a favor de toda corriente y variando con ella; en su rodar aguas abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar aguas arriba. Amoldan su corazón a los prejuicios y su inteligencia a las rutinas: la domesticación les facilita la lucha por la vida”. El hombre mediocre se cree libre pero es esclavo de los prejuicios. Su visión del mundo que les rodea y de las criaturas que en él habitan es miope, impidiéndole ver —para su propio provecho— el derecho a la vida de los que él considera inferiores, meros objetos para saciar sus más arraigados instintos violentos.

 QUÉ CINISMO LLAMAR CULTURA AL SADISMO

En España hay algunos mediocres que defienden con pasión su derecho a disfrutar de la tortura y asesinato de un becerro o de un toro, amparándose en la tradición y en las leyes. En su flotar aguas abajo se sienten atacados en su libertad cuando alguien, que nada contra corriente, les descubre sus miserias y lo injusto de estos festejos sangrientos, por muy legal que hayan sido hasta ahora. Personalmente no entiendo —y estoy en mi derecho de no entender— cómo un trozo de tela roja y gualda está más protegida legalmente que un mamífero, una criatura noble, con un sistema nervioso similar al mío (y al del mediocre). Puedo atravesar con una espada a un toro mientras otros disfrutan viendo su agonía. Tengo derecho a recibir dinero del Estado si me gano la vida celebrando esta masacre, pero puedo recibir pena de cárcel si quemo un símbolo nacional, que es al fin y al cabo, un trozo de tela, un objeto material sin sentimientos. En definitiva: tengo libertad para matar, pero no tengo libertad para destruir un trapo.

“En los pueblos domesticados llega un momento en que la virtud parece un ultraje a las costumbres”. En España  —como pueblo domesticado que es— se considera salir del rebaño, ser libre y luchar por los desprotegidos —en esto caso los toros— como un ataque antipatriota, como un insulto a la cultura. Pero somos muchos los que damos más valor a la vida que a los símbolos.

 el Arte con sangre entra

¿Qué pensarían nuestros antepasados al ver que hoy el maltrato a la mujer está condenado por ley?  ¿Cómo reaccionarían si viesen a mujeres en cargos de responsabilidad y de gobierno? Afortunadamente, aunque hay quien se resiste, la sociedad y las leyes cambian. No cabe duda de que lo que hoy está protegido y subvencionado por las leyes españolas, en un tiempo no muy lejano, dejará de ser legal. Los taurinos “ignoran que cada esfuerzo de dignidad consolida nuestra firmeza: cuanto más peligrosa es la verdad que hoy decimos, tanto más fácil será mañana pronunciar otras a voz en cuello”. Así lo expresó José Ingenieros y así sucederá.



Yolanda Plaza Ruiz




























Patriotismo es creer que tu país es superior a todos los demás porque tú naciste allí.


George Bernard Shaw

2 comentarios:

  1. "Patriotismo es creer que tu país es superior a todos los demás porque tú naciste allí."

    Mia provinco estas España. Mia lando estas la planedo, mi estas intervegano.

    Traducción: Mi provincia es España. Mi país es el planeta, soy intervegano.


    Saludos,
    David.

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  2. David, personalmente me considero ciudadana del mundo, aunque en ocasiones, demasiadas ocasiones, me siento extraterrestre. Esto me ocurre cuando no entiendo el comportamiento de las masas y de muchos de los que se consideran animales racionales. Soy como los perros, como los lobos, como los peces, no tengo nacionalidad ni idea de patriotismo, simplemente opino sobre lo justo o injusto, venga de donde venga.

    La compasión no tiene fronteras, le ética no entiende de idiomas ni banderas. Esa es mi postura en la vida.

    Un abrazo,
    Yolanda

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