martes, 31 de agosto de 2010

Los gatos romanos

Os pongo parte de un artículo de Antonio Burgos. Sé que hay gente que no le gusta leer nada de él porque es aficionado a los toros, pero si escribe algo que defienda a algún animal ¿por qué no leerlo?...



Los gatos romanos 






Ni esto es la Roma andaluza de García Lorca ni la Roma triunfante en ánimo y grandeza de Cervantes ni esto es nada. Si fuera tan romano como algunos soñamos, habría más gatos. No habrían pasado de moda los gatos. En Roma hasta los tienen censados. A uno y otro lado del Tíber de los poemas de Rafael Alberti y del soneto donde Quevedo le hacía buscar a Roma al peregrino, hay censados 120.000 gatos. Tan simbólicos son de la ciudad, que los han declarado monumento local, algo así como bien bioecológico protegido. Un gato tiene ahora en Roma tanta protección como un lince en Doñana o un flamenco en la laguna de Fuente Piedra. Y si Roma los ha hecho patrimonio de la ciudad, me imagino que Venecia hará dentro de poco tres cuartos de lo propio. Hermosos gatos los venecianos, orondos como dogos, displicentes dueños de las esquinas y canales de la Serenísima República, dicen que tan gordos de comer ratas. En Roma o en Venecia, los gatos son como emperadores que sobrevivieron a la llegada de los bárbaros.

(...)Teníamos que aprender de Roma y, si no declararlos monumentos biológicos, sí al menos ponerlos de moda. En muchas ciudades hay problemas con las palomas, que destrozan la piedra de los monumentos. ¿Cagan más ahora las palomas que antes? No, es que ahora hay menos gatos que se las coman. Más que apresar palomas y poner redes y dispositivos eléctricos en las fachadas de los monumentos, habría que contratar gatos, ejércitos gatunos que lograran el equilibrio del ecosistema. ¿No ponen halcones de cetrería en los aeropuertos para que los pájaros no choquen contra los aviones? Pues habría que hacer reservas municipales de hermosos, lustrosos, solitarios, independientes gatos que metieran a las palomas en cintura.

Antonio Burgos



Copio ahora una aportación de nuestro compañero Alberto C. con este artículo de  La Vanguardia:

"Roma posee un modelo peculiar en cuanto a legislación gatuna. Desde 1997, la ley regional n.º 34 obliga a las instituciones públicas a esterilizar gratuitamente a los gatos que se hallan en libertad en las colonias gatunas. Además, prohíbe maltratarlos y desplazarlos de sus hábitats, que suelen ser las numerosas ruinas de la antigua Roma, donde ejercen cierto control sobre los roedores y donde se han convertido en atracción turística. La prohibición afecta también a los gatos que puedan ocupar un jardín o parque privado. Recientemente, en el 2004, las sanciones por vulnerar esta ley se han endurecido: pueden ascender a 18 meses de cárcel y a 15.000 euros de multa. Y por si fuera poco, el 11 de diciembre del 2001 otra disposición elevó a los gatos a la categoría de "bienes bioculturales" y, en consecuencia, los convirtió en especie protegida. 

Se calcula que Roma alberga a 300.000 gatos, de los cuales nada menos que 180.000 viven en libertad. Sus asentamientos se encuentran en los múltiples espacios abiertos con restos arqueológicos: alrededor del Coliseo, cerca de la pirámide de Caius Cestius y del cementerio protestante, en los foros, en las plazas del Vaticano... Su popularidad entre los turistas, que los fotografían entre las nobles piedras, es tal que ciertos guías anglosajones proponen itinerarios de catwatching,que recorren las ruinas con más presencia gatuna bajo el lema "gatos y cultura". Y para los propios italianos gatófilos y con el objetivo de concienciar de la vida dura del gato errante, la ciudad de Roma organiza cada año un circuito en autocar para visitar las colonias más pobladas y pintorescas."




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