miércoles, 2 de junio de 2010

Mara


Hoy, 2 de junio del 2010, mi querida perrita Mara ha muerto.

Gracias Mara, por todos los buenos momentos que hemos pasado juntas, durante estos catorce años de tu vida.

Descansa en paz, cariño.

mara

9 comentarios:

  1. Tanto mi dueño como yo lo sentimos mucho, el sabe lo que significa querer y ser querido tanto tiempo por animales tan nobles como lo somos nosotros.
    Un chupetazo de Lía y un abrazo de Juan

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  2. Todavía tengo lágrimas en los ojos. Yo ya la quería sin conocerla, tiene cara de buena y dulce que derrite.
    Se me parte el corazón por ella y por ti, no puedo soportar saber que sufres, no mereces esto. Sólo puedo decirte que le has dado la mejor vida posible que sin ti no hubiera tenido la posibilidad de ser feliz, que al tenerla tan mimadita nunca pudo sospechar de los horrores que hay ahí fuera y vivió en una inocencia y dulzura que sólo tú le has proporcionado. Ha muerto pensando que el mundo es un lugar amable de abrazos y mimos, esos que tu le has dado cada día y que no había nada más que amor a raudales. ¡Fíjate qué suerte tuvo de encontrarte!
    Ojalá todos los perros y gatos del mundo encontaran a una Yolanda, serían los más felices del universo.
    ¡Y ojalá pudiera estar contigo para darte un gran abrazo!
    Un beso muy grande Yolanda.

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  3. El adiós tiene forma de lágrimas, pero también es ariete contra el olvido y constructor del cariño que alberga la memoria.

    La perrita Mara sigue viva ante tus ojos, porque tus ojos permanecen junto a ella. Se marchó, pero se marchó sabiendo que fue amada, y que gracias a su amiga Yolanda, su vida se consolidó a la vera de la felicidad.

    Tu escueto texto rezuma dolor, pero un dolor envuelto en gratitud. Se adivina que consideras que la perrita hizo más por ti que tú por ella.

    Nada dignifica más al ser humano que amar y proteger a los que no pueden protegerse; los animales, nuestros compañeros de planeta.

    Aunque no la hemos conocido, a los que leímos tu escrito, la perrita Mara nos deja un hondo vacío, una sensación de habernos perdido una parte de la sabia que alimenta nuestros pasos.
    Perrita bruna salpicada de albo, tu huella se
    queda con nosotros por medio de tu amiga más querida, Yolanda.

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  4. Mara está en el cielo de los perros.Con mis perros, con mis bichines, con todos los que tuvieron una buena vida y con los muchos que no la tuvieron...y recordarla...ahora duele, pero luego la recordarás con una sonrisa.
    Siento mucho tu dolor...

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  5. Gracias compañeros. Vuestras palabras han sido como un bálsamo para mí.
    La sombra de la muerte llega puntual a su cita, no hay retraso. Ella no se toma vacaciones, no hace huelgas. Su jornada laboral es intensiva y tiene una sola finalidad: causar el mayor daño posible. Ni las criaturas más inocentes se libran de sus garras. Todo lo contrario, los individuos más crueles parecen inmortales, como si el veneno que llevan dentro, les sirviera de elixir para continuar su repulsiva existencia, su obstinación en la inquina.

    Pero aquí quedamos los huerfanos de amor y de justicia. Los desnutridos de cariño y amabilidad. Los pordioseros de la compasión, soñadores de utopías. Los locos cuerdos, soñadores de fantasías. Todo un ejemplo de salud mental.

    “En el fondo bien fondo de las entrañas / hay un páramo desierto / que no se llena con risas ni contentos, / sino con frutos de dolor amargos.
    Pero cuando uno tiene penas / y es en verdad desdichado, / hueco no encuentra en el herido pecho, / porque el dolor, ¡llena tanto!
    Estas frases de Rosalía de Castro, otra loca cuerda, poseedora del título honoris causa de Triste Sin Remisión, reflejan a la perfección mi estado de desánimo.
    Para tanto dolor, no hay vacuna.

    La muerte siempre llega puntual a su cita.

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  6. Lo siento mucho.

    Sé por propia experiencia como te sientes.

    Lo terrible de perder a tu adorado perro, es el saber que no voverás a verlo, abrazarlo y mirarle fijamente a los ojos. Sólo nos queda el dolor de su pérdida y su recuerdo. Yo me acuerdo de los que me han dejado todos los días. Aunque tenga ahora a mis galgas.

    Un beso.

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  7. Gracias Alberto, por tus palabras.
    El saber que otros nos entienden en estos momentos nos ayuda a no caer en la desesperación, en no considerarnos seres extraños.
    Nuestros seres queridos siguen vivos en nuestro interior, en nuestro corazón. Mientras vivamos, ellos permanecerán vivos en nuestro recuerdo, formando parte de nuestro ser. Así lo considero yo.
    Te puedo decir que hace casi veinte años que perdí a mi primer amigo de cuatro patas, Otto, mi perro. Aun recuerdo cómo lo abrazaba, cómo era su cuerpito y su última mirada, como si fuese hoy mismo.
    Lo que más me duele es saber que nunca les recompensaré todo lo que ellos me han regalado, de manera incondicional. ¿Les habré querido tanto como ellos me han querido a mí?.
    Creo que la existencia humana sin la compañía de un perro, pierde parte de su sentido.
    Aquellos que son capaces de abandonar a uno de estos seres maravillosos, no merecen vivir.

    Un beso

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  8. Yo creo sinceramente, que por mucho, mucho que los amemos, nunca lo hacemos tanto como ellos a nosotros. Su amor hacia nosotros está a un nivel al que nunca llegaremos. No hay más que ver como se ponen al recibirnos cuando llegamos a casa. Nadie, NADIE, se alegra tanto de verte como tu perro. Las mías, se vuelven locas cuando han estado un par de horas sin verme. Especialmente Lolita, la galga española. Tiembla, llora, me muerde las manos nerviosa... Supongo que ha pasado esas dos horas dudando y preocupada por si yo no volvía. "La ansiedad por la ausencia".

    ¿Cuantos perros se han dejado morir al fallecer su amo? Muchos. Me contaron de un hombre que falleció y tenía 6 borzois. En varias semanas, se dejaron morir los 6. ¿Se puede comparar ese amor y devoción al de los humanos?

    Creo que las personas que no aprecian a los perros, o nunca han compartido su vida con un perro, se pierden el mayor placer de esta vida. Nada es equiparable. Una relación entre dos personas, nunca sabes lo que puede durar. Con to perro, dura siempre, hasta el final.

    Y no me des las gracias.

    Besos.

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  9. Alberto, tienes razón, y es más, lo expresas con unas palabras tan hermosas que tus reflexiones me hacen reconciliarme con el género humano, del que, por desgracia, cada día voy alejándome más.

    Siempre estaremos en deuda con el resto de la naturaleza y aun más, del resto de animales que maltratamos y arrancamos sus inocentes vidas a sabiendas y, en ocasiones, involuntariamente.
    Creo que el perro, es la criatura más injustamente maltratada, porque es la que más nos ama y nos necesita. La que más nos ofrece todo a cambio de nada.

    Lo que mencionas sobre los perros que han muerto al fallecer sus amigos humanos, es un razonamiento que utilizo a menudo cuando alguien me contesta que ellos (los perros), no tienen tantos sentimientos como nosotros, o que actúan así por naturaleza, porque lo llevan intrínseco en sus genes, no por voluntad propia.

    Antiguamente, alguien moría de amor, aunque no dejaba de ser una anécdota aislada. Pero ahora, ¿quién muere por amor?. Sólo en muy contadas ocasiones ocurre este desenlace. No está de "moda" tener unos sentimientos tan profundos. Pero en el caso de los perros, nunca terminaríamos de contar la cantidad de ocasiones en las que se han dejado morir al perder a su ser amado.

    Y , estimado Alberto, como soy una "carroza" de cincuenta inviernos, me han enseñado que "es de bien nacidos, ser agradecidos". Dar las gracias, estar agradecidos, es gratis. No le hace mal a nadie, ni se olvida.

    Un beso a todos.
    Yolanda

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