sábado, 19 de junio de 2010

El reloj marca las cuatro de la tarde

saramago y su esposa


Quiero rendir mi homenaje al escritor portugués  y persona comprometida con la sociedad José Saramago, fallecido ayer en su casa de Lanzarote.

El primer libro que leí de él fue “Ensayo sobre la ceguera”. Su título me causó gran curiosidad ya que el tema de la ceguera física (y  mental), siempre ha sido un asunto de reflexión para mí, casi obsesivo. He imaginado en muchas ocasiones cómo percibiría a mis congéneres si no tuviese la facultad de ver su aspecto físico.

Me llamaron la antención alguna frases del escritor al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1998. Saramago recordó en esta ocasión: “Mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver”.

Como soy una romántica sin remisión, quiero expresar mi condolencia a su mujer, Pilar del Río, periodista española y compañera sentimental de Saramago.
Tengo que confesar que el nacimiento de esta pareja de enamorados, en la que la diferencia de edad entre ambos no ha sido ningún obstáculo, siempre me ha fascinado. Leí una entrevista a Pilar en la que comentó: «Es todo tan simple y natural... Cuando se teoriza sobre el amor se falta a la realidad. En los libros de Saramago el amor es simple, cercano, posible; ni las palabras hacen falta. El es igual en los libros que en la vida». Habían coincidido dos personas capaces de conversar, «nos entendíamos, compartíamos ideología (izquierdas reales, claro), sentido de la austeridad, gustos, satisfacciones: nos compenetramos». Dice Pilar del Río que la vida con un escritor tan entregado es sencilla y natural, «cuando compartes la misma entrega y compromiso». ¿Pesa su sabio pesimismo, su rica tristeza? «Al contrario, te da una energía para vivir... te pone alas, para que la realidad no te aprisione. José dice que ese pesimismo y esa tristeza es lo que te lleva a no rendirte nunca. El que se indigna quiere cambiar las cosas». ¿Es Pilar el contrapeso, la felicidad? «Es que Saramago personalmente es muy feliz, lo dice él, pero añade que no puede quedarse en su pequeña situación doméstica, que el mundo es más grande. Cuando él teoriza no piensa en sí mismo, sino en los que están castigados a no vivir como él: es de una enorme compasión».

En otra entrevista, el periodista menciona un detalle sobre la hora que marcaban los relojes del hogar  de la pareja : Solo ahora entendí lo que él quiso decirme cuando explicaba por qué los relojes de su casa están parados en las cuatro de la tarde, hora en la que él y Pilar se conocieron: "el reloj marca la hora en la que el mundo empezó". 
La muerte siempre llega puntual a su cita, no hay retrasos. El vínculo de unión físico entre esta preciosa pareja se ha roto. José Saramago murió ayer pasada la una de la tarde, tras mantener una conversación con su esposa. Pero sus relojes siempre marcarán las cuatro de la tarde.


Yolanda Plaza Ruiz

Enlace de una de las entrevistas:



Y es que, el amor no es mirarse mutuamente a los ojos, sino mirar los dos en la misma dirección.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Buscar este blog