miércoles, 28 de abril de 2010

En un incendio ¿qué salvaría? ¿ una obra de arte o un gato atrapado entre las llamas?

Lupito


¿Ha visto usted la película “Un hombre y una mujer” (Un homme et une femme)? Yo lo he hecho en varias ocasiones y volveré a verla. Fue dirigida en 1966 por Claude Lelouch y protagonizada por Anouk Aimée, Jean-Louis Trintignant. La fotograía es increíblemente buena y la música, una maravilla. Pero no quiero hablar ahora de la película en sí, sino de una parte del diálogo entre los dos amantes protagonistas  que me llamó la atención la primera vez que la vi.  En una de las escenas en la que la pareja está conversando, uno de ellos recuerda una frase del escultor Alberto Giacometti:
 "Si en un incendio tuviera que escoger entre salvar a un gato o  un Rembrandt, salvaría al gato,… y luego lo dejaría libre".



Vivimos en una sociedad en la que la vida de la mayoría de los animales no tiene ningún valor, incluso me atravería a decir que la vida humana pasa por una época de “rebajas”. Podemos encontrar noticias sobre los  millones de euros que se han podido pagar para comprar un cuadro de un famoso pintor. Asimismo, miles de edificios tienen un valor incalculable. Me pueden meter en la cárcel si intento robar un cuadro del Museo del Prado o  si causo algún daño en su edificación, pero no si mato a pedradas a un gato, un perro, o una paloma que deambule tranquilamente  por sus alrededores.











En algunos rincones del país se ha llegado al límite del disparate al considerar  la tauromaquia, este mal denominado “arte”,  como “Bien de Interés Cultural”. Así ha ocurrido en Navarra y la Comunidad de Madrid, otorgando a este espectáculo  macabro y anacrónico, en el que un toro es torturado hasta la muerte,  una protección de la que carecen miles, millones de animales no humanos. Y no solo ésto, si no que, gracias al dinero de todos los contribuyentes que pagan sus impuestos obligatoriamente, esta manifestación de sadismo y estancamiento en el pasado, recibe subvenciones millonarias, millones de euros de los que carecen colectivos más desfavorecidos del país, ya sean ancianos, enfermos crónicos, niños y jóvenes en edad escolar, parados,  etc. etc. ¿Qué pensaría Giacometti sobre esta decisión? Él valoró más la vida de cualquier gato a la de cualquier obra de arte. Aun más, este artista no se sentía “dueño” de un animal que hubiese salvado de la muerte.  Como él aclaró: “y después lo dejaría libre”.



La vida de los animales no nos pertenece, no son objetos que podamos comprar o vender, y aun menos,  martirizar y matar.  Cada individuo, ya sea humano, gato, perro o toro, tiene derecho a disfrutar de lo único que posee realmente: su vida. Una vida en libertad más digna de protección que cualquier obra de arte.



Yolanda Plaza 

Más información sobre la película y el diálogo:




3 comentarios:

  1. Como si los animales no fueran una obra de arte maravillosa e irrepetible. Hay que ser muy garrulo para no ver lo maravillosos que son y la suerte que tenemos de tenerlos tan cerca.
    Besazos

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  2. Es una suerte leerte. Un gran texto, muy bien contado, y con un despligue de sensibilidad en consonancia con el sueño de los animalistas.
    Pienso que ante una coyuntura así, los que defendemos los animales salvaríamos de las llamas al gato y no a la obra de arte.

    Yolanda, gracias por escribir con tanto sentimiento.

    Salud y suerte.
    Ricardo - Linde5

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  3. Gracias a vosotros dos, Spooky y Ricardo. Los dos sí que sois un ejemplo de sensibilidad y de entrega en favor de estas criaturas indefensas.

    Spooky, también creo que los animales son una maravilla, pero quizá no los definiría como "obras de arte", ya que suelen utilizarse estos términos para obras realizadas por humanos, y ningún humano jamás ha podido ni podrá crear ni una sola criatura con una vida y personalidad irrepetible, como lo es cualquier animal no humano.

    Por cierto, el gatito de la foto es Lupito, mi amigo y compañero gato.

    Un abrazo para los dos

    Yolanda

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