martes, 26 de enero de 2010

Un militante antitaurino llamado Francisco de Goya

Quiero compartir con vosotros un artículo escrito por NATALIA LAGO, en El Mundo,  el 6 de abril de 2002.
El tema es muy interesante, ya que expone claramente la visión del artista aragonés sobre la tauromaquia.  Goya reflejó las consecuencias de la ignorancia y brutalidad del pueblo, tanto en sus  estampas dedicadas a los festejos taurinos,  como en sus “Pinturas Negras”,  entre otras, donde el pintor  hace una crítica de las miserias y bajezas humanas. Un buen ejemplo lo encontramos en “Duelo a Garrotazos” o “La riña”,  donde los protagonistas, incapaces de solucionar sus desavenencias con el diálogo, deciden zanjar sus desacuerdos a garrotazo limpio.  Sobre esta obra  podemos leer: “El cuadro presenta a dos villanos luchando a bastonazos en un paraje desolado enterrados hasta las rodillas. Estos duelos se producían en la época al igual que los de caballeros, solo que, a diferencia de estos, las armas eran garrotes y carecían de reglas y protocolo: padrinos, cuenta de pasos, elección de armas... Los villanos se enterraban para que no pudieran huir y así, al alba, se apaleaban hasta morir, frecuentemente, los dos combatientes”.  Los intelectuales españoles lo interpretaron como un símbolo de: “la muerte implacable, la discordia entre los hombres o las guerras civiles”.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pinturas_negras







Nadie con un mínimo de inteligencia se atrevería a expresar que Goya, al pintar este y otros cuadros, estuviese demostrando su aprobación o alabanza ante estos “vicios” puramente humanos.


 


Un dato curioso es que el artículo: “TAUROMAQUIA DE FRANCISCO DE GOYA”  lo he descubierto en un portal Taurino: http://portaltaurino.com/exposiciones/goya.htm.


Un militante antitaurino llamado Francisco de Goya




Una exposición en El Prado muestra la visión crítica del artista sobre la tauromaquia

NATALIA LAGO 


6 de abril de 2002 









 Quien piense que Goya era un gran aficionado a los toros está muy equivocado. Y así lo demuestra la exposición Visión crítica de una fiesta que se inauguró ayer en el Museo del Prado y que ofrece la mirada antitaurina y la enorme crítica a la fiesta nacional que realiza el pintor aragonés en la Tauromaquia.
«Se trata de una exposición indudablemente ideológica y visual sobre uno de los temas más apasionantes y preocupantes de la época», señala José Manuel Matilla, conservador del departamento de Estampas y Grabados del museo.
Una época en la que la fiesta nacional era un divertimento que los ilustrados querían abolir. Goya se inspiró en la fiesta taurina por razones económicas y no por afición. Era el único tema del que había demanda y que parecía no tener connotaciones políticas. Sin embargo, el intento de comercialización de la Tauromaquia, tercera serie gráfica del pintor, fue un fracaso. Su venta se realizó fundamentalmente en Francia.
«En España, los taurinos del momento tampoco estaban interesados en las obras porque estas estampas mostraban la parte más violenta de la fiesta. Por eso, estaban situadas en el contexto antitaurino», explica Matilla.



Exponentes ilustrados
La exposición, que permanecerá en el Prado hasta el 30 de junio y que cierra un ciclo patrocinado por la Fundación Winterthur que comenzó con las exposiciones y la edición de los libros sobre las series Los Caprichos y Desastres de la Guerra, se divide en dos partes. La primera, Fuentes literarias y visuales, intenta contextualizar ideológicamente la serie. En ella, se encuentran una serie de manuscritos procedentes de los máximos exponentes de la Ilustración como Jovellanos o José Vargas Ponce con su Disertación sobre las corridas de toros, de 1807, o la Carta histórica sobre el origen y progreso de las fiestas de toros en España escrita por Moratín en 1777. 




En la segunda parte, El sentido de la tauromaquia: crónica o crítica de la fiesta, la reflexión suscita una pregunta: ¿Trataba Goya de ilustrar la historia de la fiesta o de interpretarla como una crítica a los toros por la violencia que embargaba el ambiente?
«Desde luego no es casual que finalice la serie con la muerte del torero Pepe-Hillo en 1801, cogida que conmocionó a la sociedad de la época hasta el punto de que provocó la prohibición de las corridas. La violencia que existe en la lucha del hombre con un animal conduce a los momentos más violentos que vivió Goya: la guerra. Las estampas de Los Desastres hablan el mismo lenguaje que la Tauromaquia. En el fondo, podemos intercambiar toros por franceses. En definitiva, es la crítica a la violencia», explica Matilla sobre esta muestra que también pretende ofrecer una visión didáctica y enseñar al público a ver las estampas.
Asimismo, el conservador del Prado señala la vigencia de estos grabados porque «tratan problemas que ya se daban en el siglo XVIII y XIX. Y hoy siguen existiendo los taurinos y antitaurinos. No podemos permanecer impasibles ante la fiesta nacional».

 










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