viernes, 1 de enero de 2010

TERAPIA ZOOLÓGICA

TERAPIA ZOOLÓGICA de “Locura cotidiana” 

Elena F. L. Ochoa 
(Artículo publicado en “El País” creo que en el 93) 



La crueldad con los animales, (…)y provocar incendios parece ser la tríada de comportamiento infantil que augura los adultos más violentos. Paralelamente, las familias que llevan a cabo toda clase de malos tratos con los animales han sido también identificadas como fuente de riesgo para sus hijos. De hecho, en el 88% de las familias en las que los niños son físicamente maltratados, también lo son los animales de compañía. Estos son los resultados en los que han coincidido diversos estudios sobre el efecto de los animales de compañía en la salud mental, y viceversa. 

Existe, pues, una estrecha relación entre los malos tratos de los padres, la crueldad con los animales y la violencia contra las personas. Pero aquí no voy a analizar ni la violencia , ni la crueldad, ni los malos tratos, sino cómo el animal, y en concreto el perro, es un excelente objeto sustitutorio de amor, consuelo y compañía en periodos de estrés, soledad y aburrimiento; cómo el animal acepta tal como son a delincuentes, víctimas de maltratos o personas en estados terminales; cómo el animal puede ser el mejor terapeuta con personas con profunda convicción de no ser dignas de amor ni de atención; en fin, cómo el animal de compañía puede resultar la mejor vacuna para que nuestra salud mental se mantenga en el punto personal de equilibrio óptimo, como ya ha demostrado reiteradamente Odean Cusack y su grupo, Signarute. 




Uno de los más antiguos indicadores arqueológicos de la existencia del estrecho vínculo entre el hombre y el perro fue descubierto por Simon Davis, de la Universidad Hebrea, cuando excavó un esqueleto humano, con más de 12.000 años, en una tumba en el norte de Israel. Entre las manos del esqueleto se encontraban los restos abrazados de un cachorro, y su disposición hacía pensar en un vínculo afectivo más que dietético. 
Muchos años después, en 1792, se llevó a cabo el primer uso histórico de animales como complemento terapéutico en el Asilo de Nueva York, en el Reino Unido. A William Tuke, fundador y propietario, se le ocurrió integrar animales y estimular a los pacientes para que los cuidasen. Su idea fue extrapolada a cárceles, clínicas de minusválidos físicos y psíquicos, centros para la recuperación de secuelas psicológicas producidas por la guerra y, últimamente, en el tratamiento de personas en estado terminal. Los animales aquí son los protagonistas en los programas de refuerzo, es decir, en los métodos de educación, control y mejora del comportamiento, que se basan en medidas positivas en vez de medio punitivos. Animales en granja, pequeños anfibios y reptiles, caballos salvajes, gatos y perros, y hasta hormigas han sido los elementos terapéuticos fundamentales que han transformado, sin pastillas ni terapias psicológicas radicales, a personas agresivas, peligrosas, irritables o simplemente frustradas, en personas tranquilas, cariñosas y accesibles. Y es que la sola presencia de organismos vivos produce un efecto relajante psicológico y físico: ver y escuchar a los animales y a las plantas ha transmitido desde siempre una señal de seguridad en toda la historia de la evolución. Por su parte, también los primates utilizan el comportamiento de huida de otros animales, cuyos sentidos son más agudos, como aviso de peligro, por ejemplo, cuando se acerca un leopardo. 








En una investigación reciente con 5.003 adultos se ha descubierto que los individuos unidos a sus animales de compañía hacen frente a sus ansiedades y angustias con mucha más facilidad que aquellos que no lo están. El esfuerzo físico, el sentimiento de seguridad y protección, el acariciar y jugar con ellos eran los beneficios que cumplían el papel de reductores de estrés. Igual de notables son los resultados obtenidos con niños incapacitados neurológicamente, autistas y retrasados, en su trato y juego con delfines, cuyos gestos y movimientos conectan, más que cualquier avezado terapeuta humano, con el universo simbólico de estos críos. También la gente mayor comprueba que los animales restauran el orden de sus vidas, les mantienen en la realidad de todos los días en la calle y con sus vecinos, y en no pocos casos les ayudan a recuperar el interés por las cosas. 





En comunidades geriátricas se han observado casos y casos de ancianos que han permanecido en silencio durante meses y que comienzan a hablar después de la interacción con animales. Otros, que no querían salir de la cama ni participar en actividades de ningún tipo, comienzan a moverse, a estar cada vez más alerta cuando viven con perros. Viejos, muy viejos, con la mirada en el infinito desesperanzado, abandonados de todos y por todo, hasta de ellos mismos, comienzan a revivir ante sólo la presencia de unos cachorros. Ellos cubren, con su calor canino, los nidos vacíos y empolvados por el tiempo, los sinsabores y los desamores acumulados en la vida.




Elena F. L. Ochoa 



3 comentarios:

  1. Enteramente de acuerdo con la articulista. En mi caso son mis perros los que consiguen que, este como este el día salga a la calle, algo que no consiguen los fármacos.
    El sentir que alguien depende por completo de ti, hace que dejes de lado tus cosas para cubrir sus necesidades (paseo,aseo,comida...).
    Ademas por muy pesado que te pongas siempre te escuchan aunque no comprendan lo que dices prestos a darte un lametón.
    Un saludo y feliz 2010

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  2. Tienes razón Juan, tenemos que aprender mucho de nuestros compañeros no humanos.
    No sólo nos escuchan, también nos quieren aunque no seamos guapos, ricos, tengamos diez carreras, no tengamos un gran talento,..en definitiva, no se parecen en nada a nosotros. Por desgracia, la mayoría de la gente valora a los demás por lo que tienen no por lo que valen y si encima no eres una belleza, lo tenemos crudo....

    Ellos nos dan mucho más de lo que nosotros les ofrecemos.

    Amor y lealtad sin condiciones.

    Un saludo, y feliz año Juan

    Yolanda

    (Alias: De la Vida y la Palabra y NoTeSalves)

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  3. Totalmente de acuerdo,yo tengo un gato y vivo muy legos de toda mi familia, y cuando me pasa algo o estoy sola, mi gato en incondicional, creo que despues de pasar por muchas cosas juntos me esfuerzo por el como un hijo, y su compania me ayudo a seguir siempre, ojala otras personas supieren eso, por que me costo hasta concegir una casa para alquilar por tener un animal con migo. Por suerte hay gente inteligente y me abrieron las puertas a mi y a mi gato, mi gran compañero e incondicional amigo. Espero de corazon que muchos compartan esta misma enseñanza y disfrutar de lo que la naturaleza ya nos tiene preparado. gracias!!!

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