sábado, 30 de enero de 2010

El burro del Pero-Palo, una tradición humillante











 El Diccionario define tradición como: “Transmisión de noticias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación. Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos”. Hay individuos que defienden a ultranza su derecho a seguir costumbres, ritos o festejos con el único fundamento de la tradición,  transmitida por los lugareños durante siglos, apoyándose en esta actividad como si de algo sagrado e intocable se tratase.

   Puede haber tradiciones ancestrales dignas de perdurar, aunque tengo que reconocer que desconozco cuál de ellas puede ser. La sociedad cambia y lo ideal es que, tanto en lo colectivo como en lo individual, esta evolución sea para progresar, para eliminar lo negativo y asimilar los cambios positivos sin traumas, con normalidad y coherencia. 
    Durante siglos el trato recibido por las mujeres ha sido vejatorio, humillante, y esta actitud, esta costumbre legada de generación en generación, ha sido percibida como algo normal, natural. Aun existen individuos que persisten en su “derecho” a menospreciar al sexo femenino, pero ninguno de nosotros nos atreveríamos a defender públicamente semejante “privilegio” machista en la actualidad. Las mujeres podemos defendernos amparadas por  las leyes establecidas, pero existen criaturas a las que este derecho es negado con la misma naturalidad con la que se negaba hace siglos la protección a las féminas. En España se organizan festejos sangrientos, donde un animal, un mamífero, un toro, es martirizado sin compasión ante la mirada perversa de ciudadanos estancados en el pasado más siniestro, aferrados en una tradición de la que no están dispuestos a prescindir por muy apestosa, rancia y tétrica que esta sea.

   Existen otras costumbres donde el protagonista involuntario es otro mamífero, un burro, al que la muchedumbre humilla, amparada en el “derecho  irrenunciable” de continuar celebrando el Burro del Pero-Palo, durante las fiestas de carnaval. En Villanueva de la Vera, provincia de Cáceres, durante los próximos días tendrá lugar este ritual, en el que un burro será paseado por las calles del pueblo durante casi dos horas, llevando encima a un jinete, al que no le habrán hecho la prueba de la alcoholemia, rodeado por el gentío, zarandeado, empujado como en otras ocasiones, hasta caer al pavimento. Nadie en su sano juicio, podría afirmar que este tipo de entretenimiento es una oportuna y positiva manera de inculcar en los niños, jóvenes y adultos un trato respetuoso con los animales. No nos puede extrañar que el último caso de tortura y perversión conocida hacia un burro, haya tenido lugar a pocos kilómetros de  esta localidad cacereña. El pasado mes de  noviembre una docena de jóvenes de Torreorgaz, maltrataron a una burra causándola todo tipo de vejaciones, llegando incluso a insertarle un palo por el recto hasta reventarla. La víctima fue hallada aun con vida, atada a una soga, muriendo pocos minutos después.  ¿Es pura casualidad el hecho de que estos dos pueblos cacereños se encuentren tan cercanos?




  Un individuo al que se le inculca en un ambiente festivo (sólo para los participantes humanos), el supuesto derecho de tratar vejatoria y antinaturalmente a un animal, puede llegar a la tortura y asesinato como ha ocurrido en el caso mencionado anteriormente.

    Los animales no existen para que los humanos podamos utilizarlos como mero divertimento. En diferentes lugares del país se celebran carnavales donde la población disfruta sin necesidad de abusar de una criatura indefensa. Tal es el caso de los famosos carnavales de Cádiz, donde las Chirigotas, Cuartetos y Comparsas son parte de un festejo lúdico, donde los participantes exhiben su sentido del humor, imaginación, creatividad y fantasía, sin forzar a ningún animal a tomar parte del evento.

donkey in distress
   La mayoría de nosotros nos beneficiamos de la evolución de la sociedad, de sus avances. Pocos de estos personajes que defienden su tradición ancestral, viven como lo hacían sus antepasados. La coherencia es una muestra de inteligencia. No podemos vivir en el siglo XXI asumiendo con agrado lo que nos aprovecha y al mismo tiempo negando la necesidad de un cambio en el trato hacia los animales, acorde con la realidad.  Los festejos del Burro Pero-Palo, no son únicamente humillantes para el pobre animal, sino también para los que viviendo en este país nos esforzamos por erradicar actitudes y pasatiempos populares anacrónicos, aunque estos estén declarados de “interés turístico regional y de riqueza antropológica indiscutible” por sus organizadores.




Vídeo del Burro del Pero-Palo: 
http://www.youtube.com/watch?v=mHgKmJhK8YM

   

Como podemos ver en esta imagen, en los carnavales de Cádiz no se utiliza a ningún burro y se lo pasan estupendamente

 Imágenes del Burro del Pero-Palo:







Vídeo del Burro del Pero-Palo: 
http://www.youtube.com/watch?v=mHgKmJhK8YM



Os paso la respuesta que recibieron algunos compañeros después de enviar una carta pidiendo la eliminación de este festejo:

Podéis leer más información en este enlace:

 

La respuesta remitida por la Técnico de
Turismo, una contestación diciendo lo "maravillosa" que es la fiesta y la
importancia de sacar al burro porque es un símbolo fálico al que hay que lucir
por todo el pueblo .

Cita:
Estimada amiga/o: En referencia a su
correo sobre el "Festival del burro" le contesto lo siguiente:
Como bien dice en su correo, parece que ha tenido noticias del festival. En primer lugar, no se
trata de ningún festival sino de una FIESTA ancestral que se remota a la época del politeismo de los pueblos tartesos que estaban asentados en esta comarca, de una fiesta en la que se integran elementos y símbolos paganos, romanos y de época medieval cristiana, por lo tanto, la FIESTA está declarada de interés turístico regional y es de una riqueza antropológica indiscutible. Se trata, sin duda, de una fiesta de la llegada de la primavera y el fin de la oscuridad del invierno y las buenas cosechas,integrada en el Carnaval gracias a nuestra iglesia católica que se dedicó a integrar todas las fiestas paganas o buena parte de ellas anteriores a la llegada del cristianismo y a cambiar la simbología, como es el caso de las vírgenes negras que no son otra cosa que
diosas de la tierra paganas.
Puedo imaginar que pertenece a alguna asociación en defensa de los animales y de ahí le ha llegado esa "falsa información".Le recomiendo que , antes de atacar, se informase adecuadamente ya que sus argumentos carecen de fiabilidad. El burro, dentro de esta fiesta, es un elemento con una simbología fálica, y diversos estudios antropológicos han demostrado que el paseo del burro por el pueblo montado por un joven lugareño en época de carnaval también tiene lugar en pueblos del pirineo catalán y en muchas aldeas aborígenes de Sudamérica y, sin embargo, ninguna asociacón en defensa de los animales se dirige a ellos, lo cual indica que todos ustedes están altamente mediatizados por esos medios de comunicación y esas fuentes de información no fidedignas( como pasa actualmete en todos los aspectos de nuestra sociedad) y se dejan llevar como borregos por cualquier lider que, seguramente,movido por algún tipo de interses oscuros clava su odio en algún objetivo indefenso. Le informo, ya que seguramente lo ignorará, que esta polémica sobre el burro se remonta a los años setenta cuando una periodista inglesa que desconocía el idioma y las costumbres apareció por Extremadura, como si del tercer mundo se tratase, a hacer apología en contra de nuestras " bárbaras" fiestas y que acabó muriendo en Coria cogida por un toro al que defendía.Por este motivo todos los Martes de Carnaval aparece en Villanueva de la Vera un veterinario de la Junta de Extremadura que examina al burro tras el paseo y emite un informe que es el que permite continuar con la fiesta al año siguiente y por este motivo se cuida muchísimo de mimar al burro durante el paseo y que nadie se pase con él.
De igual manera, le invito a que venga a nuestra fiesta y lo compruebe "in situ" y que , por favor, se informe bien antes de emitir semejante juicio. Aquí somos respetuosos y pedimos que gente como Usted también sea respetuosa y deje que cada pueblo se exprese según sus tradiciones y sus costumbres y no nos impongan " su mordenidad" porque aunque ya no estamos en época medieval eso no siginifica que tengamos la total libertad como pueblo para seguir manteniendo las tradiciones ancestrales que nos hacen felices y nos unen a nuestros antepasados.Así mismo espero que, dado su gran espíritu altruista, se manifieste igualmente por los atentados de Eta en nuestro país o por los profesores de secundaria que sufren tanto estrés y maltrato psicológico por parte de esos jóvenes mal educados que son el futuro de nuestra sociedad.
Atentamente,
María J. Cepeda
Técnico de
turismo

 




martes, 26 de enero de 2010

Un militante antitaurino llamado Francisco de Goya

Quiero compartir con vosotros un artículo escrito por NATALIA LAGO, en El Mundo,  el 6 de abril de 2002.
El tema es muy interesante, ya que expone claramente la visión del artista aragonés sobre la tauromaquia.  Goya reflejó las consecuencias de la ignorancia y brutalidad del pueblo, tanto en sus  estampas dedicadas a los festejos taurinos,  como en sus “Pinturas Negras”,  entre otras, donde el pintor  hace una crítica de las miserias y bajezas humanas. Un buen ejemplo lo encontramos en “Duelo a Garrotazos” o “La riña”,  donde los protagonistas, incapaces de solucionar sus desavenencias con el diálogo, deciden zanjar sus desacuerdos a garrotazo limpio.  Sobre esta obra  podemos leer: “El cuadro presenta a dos villanos luchando a bastonazos en un paraje desolado enterrados hasta las rodillas. Estos duelos se producían en la época al igual que los de caballeros, solo que, a diferencia de estos, las armas eran garrotes y carecían de reglas y protocolo: padrinos, cuenta de pasos, elección de armas... Los villanos se enterraban para que no pudieran huir y así, al alba, se apaleaban hasta morir, frecuentemente, los dos combatientes”.  Los intelectuales españoles lo interpretaron como un símbolo de: “la muerte implacable, la discordia entre los hombres o las guerras civiles”.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pinturas_negras







Nadie con un mínimo de inteligencia se atrevería a expresar que Goya, al pintar este y otros cuadros, estuviese demostrando su aprobación o alabanza ante estos “vicios” puramente humanos.


 


Un dato curioso es que el artículo: “TAUROMAQUIA DE FRANCISCO DE GOYA”  lo he descubierto en un portal Taurino: http://portaltaurino.com/exposiciones/goya.htm.


Un militante antitaurino llamado Francisco de Goya




Una exposición en El Prado muestra la visión crítica del artista sobre la tauromaquia

NATALIA LAGO 


6 de abril de 2002 









 Quien piense que Goya era un gran aficionado a los toros está muy equivocado. Y así lo demuestra la exposición Visión crítica de una fiesta que se inauguró ayer en el Museo del Prado y que ofrece la mirada antitaurina y la enorme crítica a la fiesta nacional que realiza el pintor aragonés en la Tauromaquia.
«Se trata de una exposición indudablemente ideológica y visual sobre uno de los temas más apasionantes y preocupantes de la época», señala José Manuel Matilla, conservador del departamento de Estampas y Grabados del museo.
Una época en la que la fiesta nacional era un divertimento que los ilustrados querían abolir. Goya se inspiró en la fiesta taurina por razones económicas y no por afición. Era el único tema del que había demanda y que parecía no tener connotaciones políticas. Sin embargo, el intento de comercialización de la Tauromaquia, tercera serie gráfica del pintor, fue un fracaso. Su venta se realizó fundamentalmente en Francia.
«En España, los taurinos del momento tampoco estaban interesados en las obras porque estas estampas mostraban la parte más violenta de la fiesta. Por eso, estaban situadas en el contexto antitaurino», explica Matilla.



Exponentes ilustrados
La exposición, que permanecerá en el Prado hasta el 30 de junio y que cierra un ciclo patrocinado por la Fundación Winterthur que comenzó con las exposiciones y la edición de los libros sobre las series Los Caprichos y Desastres de la Guerra, se divide en dos partes. La primera, Fuentes literarias y visuales, intenta contextualizar ideológicamente la serie. En ella, se encuentran una serie de manuscritos procedentes de los máximos exponentes de la Ilustración como Jovellanos o José Vargas Ponce con su Disertación sobre las corridas de toros, de 1807, o la Carta histórica sobre el origen y progreso de las fiestas de toros en España escrita por Moratín en 1777. 




En la segunda parte, El sentido de la tauromaquia: crónica o crítica de la fiesta, la reflexión suscita una pregunta: ¿Trataba Goya de ilustrar la historia de la fiesta o de interpretarla como una crítica a los toros por la violencia que embargaba el ambiente?
«Desde luego no es casual que finalice la serie con la muerte del torero Pepe-Hillo en 1801, cogida que conmocionó a la sociedad de la época hasta el punto de que provocó la prohibición de las corridas. La violencia que existe en la lucha del hombre con un animal conduce a los momentos más violentos que vivió Goya: la guerra. Las estampas de Los Desastres hablan el mismo lenguaje que la Tauromaquia. En el fondo, podemos intercambiar toros por franceses. En definitiva, es la crítica a la violencia», explica Matilla sobre esta muestra que también pretende ofrecer una visión didáctica y enseñar al público a ver las estampas.
Asimismo, el conservador del Prado señala la vigencia de estos grabados porque «tratan problemas que ya se daban en el siglo XVIII y XIX. Y hoy siguen existiendo los taurinos y antitaurinos. No podemos permanecer impasibles ante la fiesta nacional».

 










sábado, 23 de enero de 2010

Goya y la visión crítica de la tauromaquia

Publicado en : 













TRIBUNA: La lidia / Feria de San Isidro JOSÉ MANUEL MATILLA

Goya y la visión crítica de la tauromaquia


JOSÉ MANUEL MATILLA 24/05/2008


Al final de su vida, durante el exilio en Burdeos, Goya manifestó a su amigo Leandro Fernández de Moratín que "había toreado en su tiempo". A partir de ésta y otras referencias, así como de sus pinturas y estampas, se ha ido configurando una imagen tópica que ha convertido al artista en un incondicional aficionado a los toros. De entre toda su obra, la serie de 33 estampas de la Tauromaquia, publicada en 1816, constituye la mejor expresión de su visión del mundo taurino. Y lo hizo con una intensidad tal, que nos permite plantear numerosas dudas sobre sus verdaderos sentimientos hacia la fiesta tras la Guerra de la Independencia. Goya recurre a un tema que a primera vista puede parecer de recreo, pero una mirada atenta nos conduce a entenderlos bajo la perspectiva de la violencia, la crueldad y la muerte, situándolos en el ámbito crítico y estético de Los desastres de la guerra. De este modo Goya se hizo eco del debate que sobre la legitimidad de la tauromaquia existía en el seno de la sociedad ilustrada, donde algunos de los más prestigiosos intelectuales del momento, como Jovellanos o Vargas Ponce, la habían puesto en tela de juicio, llegando a propiciar su prohibición.



En este contexto la Tauromaquia puede ser entendida como una muestra crítica de la violencia consustancial al ser humano a través del enfrentamiento irracional con el toro, cuyo final aboca no a su muerte sino a la del torero. No en vano la serie finaliza con la trágica muerte de Pepe-Hillo. Son antitaurinas no por conmiseración con el toro, sino por respeto al hombre, que alejado del raciocinio, se enfrenta alocadamente al peligro




La tensión dramática de estas obras, unida a su excepcional desarrollo formal, las convierten en un icono del drama que constituye la esencia de las corridas de toros desde la mirada genial e independiente de Goya.
José Manuel Matilla es jefe del Departamento de Dibujo y Estampas del Museo del Prado.


Publicado en : 















El tres de mayo de 1808 en Madrid 






“Una consigna más que se cae por su propio peso. Como si la serie "Los desastres de la guerra" fuera una muestra del amor de Goya por la guerra en su expresión más bárbara”. Rafael Ávila

goya
"Los desastres de la guerra" Goya







José de Vargas Ponce (Cádiz, 10 de junio de 1760 - Madrid, 6 de febrero de 1821), marino de guerra, político, poeta satírico y erudito ilustrado español.




Disertación sobre las corridas de toros, escrita en 1807 y publicada en Madrid, por la Real Academia de la Historia, en 1961.
Capitán de fragata, miembro y director de la Real Academia de la Historia, y notable erudito, amigo de los principales ilustrados de la época, como Jovellanos y Villanueva, resumió en su Disertación sobre las corridas de toros, escrita en 1807, todos los argumentos antitaurinos del siglo XVIII, trabajo que, lamentablemente, no trascendió más allá del limitado círculo académico, quedando inédito en los archivos hasta 1961, cuando Julio Guillén Tato, otro marino académico, editó la Disertación y alguna documentación complementaria, en la que el autor condena las diversas perversiones que se resumen en la corrida de toros:
"¿Será posible que espectáculo por tantos títulos bárbaro, expuesto e indecoroso, haya tolerado siglos y siglos, sin repugnarlo, la gente española?"
En otro apartado sobre los perniciosos efectos que este espectáculo produce en el carácter colectivo de los españoles, dice:
“Esto es en el fondo el objeto de cada corrida; esto es lo que representa y multiplica las escenas:
fiereza procurada por el hombre, daños y carnicerías voluntarias, dechados perennes de crueldad y de ingratitud, y sangre vertida y mezclas de sangres, y siempre sangre y más sangre.
Pues si estos son los ejemplos de los toros, ¿qué pueden producir los toros?
Dureza de corazón, destierro de la dulce sensibilidad y formas tan despiadadas y crueles como el espectáculo que miran"







Gaspar Melchor de Jovellanos 


(1744-1811): 
“Jovellanos odiaba las corridas de toros por su efecto embrutecedor sobre el pueblo que acude en masa para gozarse en sus violencias”. 


 Fue Jovellanos un hombre de excepcional calidad humana, de carácter moral y de elevado espíritu.  Era de irreprochable compostura moral y física y de exquisita finura y sensibilidad.  Era también algo tímido aunque con un favorable concepto de sí mismo.  Era también un hombre de gran seriedad y de gran honradez intelectual y profesional.  Tenía también un concepto rigidísimo de la justicia, debido acaso a su tendencia religiosa jansenista.  Amaba la sinceridad y la justicia.  Le faltaba diplomacia.  Odiaba la doblez y la hipocresía.
 Para Jovellanos, en la ignorancia está el origen de todos los males.  En su juventud aconsejaba a los poetas de Salamanca a que dieran un fin útil a sus poemas.  Pide a sus amigos que hagan del teatro escuela de buenas costumbres.  Exige también un fin moral a la novela para que no se convierta en lectura peligrosa.  Tenía gran fe en el progreso y en la ilimitada capacidad del hombre para mejorarse, y todo ello por el camino de la educación.






jueves, 21 de enero de 2010

CUENTO DE PAULO COELHO

Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados 

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición) 

• La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. 
• En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. 








• El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo: 
• Buenos días. 
• Buenos días - Respondió el guardián 
• ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
• Esto es el cielo 
• Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos! 
• Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente. 
• Pero mi caballo y mi perro también tienen sed… 
• Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales. 

• El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. 

• Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. 
• A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía. 






• Buenos días – dijo el caminante. 
• El hombre respondió con un gesto de la cabeza. 
• Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo 
• Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar. 
• Podéis beber toda el agua como queráis. 
• El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. 
• El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre 
• Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste. 
• A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre. 
• CIELO. 
• ¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo! 
• Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián. 
• El caminante quedó perplejo. 
• Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante. 
• De ninguna manera! – increpó el hombre 


En realidad, nos hacen un gran favor, porque ALLÍ SE QUEDAN TODOS LOS QUE SON CAPACES DE ABANDONAR A SUS MEJORES AMIGOS...... 





miércoles, 20 de enero de 2010

Forzados a cabalgar sobre el fuego

Como viene siendo tradición desde el siglo XVIII,  durante el anochecer del 16 de enero, se celebra en San Bartolomé de Pinares (Ávila) la festividad de Las Luminarias, en honor a San Antón. Este año durante los festejos, veinte hogueras se han distribuido  por diversos rincones del pueblo sobre las que diez jinetes, una vez más, saltándose las normas y la Ley 5/1997 de Protección Animal de Castilla y León, en lugar de rodear el fuego con sus caballos, han obligado a los animales a trotar sobre las llamas. Estos hechos se han repetido a pesar de las denuncias interpuestas por la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA) el año pasado. Esta asociación obligó al Ayuntamiento de San Bartolomé a vigilar el espectáculo y solicitó la presencia de patrullas de la Guardia Civil y la creación de un registro de participantes. El alcalde de esta localidad, Melquíades García, publicó bandos municipales en los que se exhortaba  a los futuros  jinetes a no obligar a los caballos a saltar las hogueras, algo que ha ocurrido ante la  imperturbabilidad e indiferencia de la Guardia Civil. Sobra decir que no ha existido ningún registro de los jinetes protagonistas de estos actos.


 


Como conclusión de la fiesta, el 17 de enero se celebra la tradicional carrera de cintas en las que los mismos jinetes que presionan a los caballos a pasar por el fuego, participan en la competición. Años atrás a este torneo se le denominaba la “carrera del gallo” ya que  en lugar de cintas, de las cuerdas que debían obtener los jinetes pendían gallos vivos, a los que debían arrancar las cabezas”. Debido al salvajismo  del siniestro espectáculo, pasatiempo predilecto en los festejos de los pueblos castellanos,  el Ayuntamiento optó por reemplazar a las inocentes víctimas decapitadas, por cintas inertes.






Los que intentamos defender en este país a los animales, víctimas inocentes en numerosas tradiciones anacrónicas que se celebran en cualquier rincón del Estado Español, estamos acostumbrados a las respuestas interesadas de un colectivo numeroso de individuos, que embisten contra nuestro activismo con argumentos como: “Hay asuntos más importantes que ocupar el tiempo y recursos en defender a los animales. Antes hay que ayudar a las personas”. Estos mismos ciudadanos no ponen el grito en el cielo cuando sus paisanos dedican el tiempo y recursos (no sólo propios, sino de las arcas de los ayuntamientos y autonomías), decapitando gallos, infligiendo daños a sumisos caballos, torturando y asesinando toros; tiempo y recursos que podrían dedicar igualmente a la ayuda humanitaria. O la sutil inteligencia de estas acusaciones se escapa de mi capacidad, o tengo que entender que la obligación de mostrar empatía y actuar para paliar las desgracias de nuestros congéneres, es exclusividad de los que tenemos la “desfachatez” de preocuparnos por seres rebajados y humillados, para el disfrute de aquellos que al parecer, están exentos de la obligación moral de socorrer a cualquier víctima, ya sea humana o animal.

 


Los presupuestos de los diferentes gobiernos, autonomías o ayuntamientos pueden y deben hacer frente a diversos gastos. Es primordial ayudar a los desfavorecidos y dedicar un porcentaje para cultura, festejos, etc. La diversión sana y necesaria no puede ir ligada al fomento de la tortura y salvajismo. Los animales, como estos pobres caballos presionados a trotar sobre hogueras durante las fiestas de San Bartolomé, no pueden seguir siendo víctimas de tradiciones obsoletas. Es inconcebible que aun existan lugareños orgullosos de seguir estancados en costumbres tan decadentes.


Yolanda Plaza Ruiz

Fuente de información:






lunes, 11 de enero de 2010

Un osezno se niega a seguir en prisión y es pacificado de un tiro

Cuando los pacificadores (protectores de la Naturaleza) apuntan, por supuesto tiran a pacificar, y a veces hasta pacifican dos pájaros (un osezno, un jabalí, un ciervo) de un tiro


“La misión del Seprona se basa en proteger el soporte físico natural, las especies vivas que pueblan dicho soporte,…así como fomentar conductas de respeto a la Naturaleza y al Medio Ambiente”, así refleja Ecoticias.com el trabajo loable de la Guardia Civil especializada en la conservación de nuestro hábitat natural.
Pero en ocasiones, los miembros de este Cuerpo se enfrentan con problemas a la hora de “pacificar” a un animal que se niega a  permanecer en su prisión y solucionan el percance “pacificándolo” de un tiro. Así ha ocurrido en el Castillo de las Guardas, localidad sevillana, donde el pasado día cuatro de enero, un osezno cautivo en la “Reserva” (zoológico) de dicha localidad, ha osado (nunca mejor dicho) escaparse del recinto. Efectivos del Seprona y de Seguridad Ciudadana adscrita a Guillena  intentaron localizar al animal durante veinticuatro horas. El preso pagó su deseo de libertad con la vida, ya que al ser descubierto por los miembros del Cuerpo de Protección de la Naturaleza, fue abatido sin contemplaciones.
Según las publicaciones que informan sobre este suceso, no es la primera vez (quizá tampoco la última) que un recluso de este zoológico intenta dejar de ser un empleado forzoso, las veinticuatro horas del día, todos los días del año, del lucrativo negocio de la Reserva del Castillo de las Guardas.  En la página web de dicha empresa se describe su oferta: "Nuestros bungalows están inmersos en pleno corazón de la Reserva del Castillo de las Guardas, 300 hectáreas de idílico paraje donde conviven más de mil animales y cien especies diferentes de todo el mundo. Dormir entre sonidos de África en Sevilla es posible.". Entre los comentarios de ciudadanos preocupados por la situación de estos animales en referencia a esta noticia, quiero resaltar algunos: “Piensen la próxima vez que vayan a ir a esta Reserva o la vean por la tv., lo que esconde en sus entresijos. Esto es solo la punta del iceberg, busquen información de las condiciones en las que están los animales, la reordenación del terreno sin ningún tipo de proyecto aprobado previo, la tala indiscriminada de árboles, la construcción de instalaciones como una pista de karts sin ningún tipo de licencia”.Vaya por Dios, hace unas horas un ciervo, ahora un osito”. “El otro día un jabalí muere tiroteado, hoy un pobre osezno acaba de igual forma”. El alcalde del Castillo de las Guardas , Francisco Casero: “descartó que se haya producido ninguna situación de riesgo” para los habitantes de la zona, según refleja un diario de Sevilla.




El Seprona tiene la obligación de cuidar y respetar la Naturaleza y los animales que en ella habitan. Las autoridades locales y autónomas tienen la responsabilidad de hacer cumplir las normas en lo referente al cuidado y protección de nuestro hábitat, impidiendo el funcionamiento de empresas que incumplan las ordenanzas.
“"No sé hasta dónde irán los pacificadores (en este caso algunos miembros del Seprona de Sevilla) con su ruido metálico de paz...hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados...
Cuando los pacificadores (protectores de la Naturaleza) apuntan, por supuesto tiran a pacificar, y a veces hasta pacifican dos pájaros (un osezno, un jabalí, un ciervo) de un tiro. Es claro que siempre hay algún necio (pobre animal) que se niega a ser pacificado por la espalda o algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento (en su cautiverio). En realidad somos un país tan peculiar ..."  (Adaptación de "Oda a la pacificación" M. Benedetti)
 

Yolanda Plaza Ruiz

Fuentes consultadas:








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