sábado, 19 de diciembre de 2009

Que la vida sin ciertas normas, pierde forma

“Cómo hacerte saber...Que nadie establece normas, salvo la vida....Que la vida sin ciertas normas pierde forma” M. Benedetti

 Por instinto de supervivencia suelo leer más a los poetas que a los políticos. Reflexionando en las palabras de personas con corazón e inteligencia uno puede aprender a ser mejor, a conocer sus defectos, a estar más consciente de nuestros propios actos, a ser disciplinado y aceptar el reto de vivir en sociedad. Benedetti es, sin duda un gran maestro en esta materia.  En su poema “Desde los afectos” nos susurra palabras que suenan como un bálsamo, como un antídoto contra la apatía y la miseria, características propias de un mezquino despreciable. No tengo la misma impresión cuando leo frases como estas:”Prohibir los festejos taurinos no forma parte de la agenda del Ejecutivo,…el Gobierno es partidario de no prohibir y de decidir en libertad”. Así se ha expresado la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega en alusión a la decisión del Parlamento Catalán de permitir el debate sobre la prohibición de las corridas de toros en esta comunidad.




 



“No prohibir” suena muy bien cuando uno tiene poca experiencia, cuando eres joven y cada poro de nuestra piel desprende deseos de “libertad”. Pero va pasando el tiempo y la madurez nos enseña que la libertad tiene límites. Es algo natural. Nadie, a no ser que quiera suicidarse, se saltaría la ley de la gravedad desde lo alto de un edificio de veinte pisos, por amor a la libertad y el desprecio a unas normas. Para nuestro beneficio tenemos que respetar ciertas reglas y cuando vivimos en comunidad, existen leyes que nos protegen a nosotros y al resto de los ciudadanos de actos que puedan resultar perjudiciales. Todos estamos agradecidos de que existan leyes que prohíban y penalicen la pornografía infantil, el maltrato a las mujeres, los límites de velocidad en el transporte, etc. Ninguno nos sentimos atacados en “nuestra libertad” por obedecer estas normas.

“Los afectos nos definen”, la ira, el odio, el amor,  son afectos. Nuestra manera de actuar y de sentir demuestran cual es la riqueza o pobreza que poseemos en nuestro interior. La crueldad contra cualquier criatura inocente, aunque sea un animal no humano, un toro, no es un privilegio de nuestra supuesta libertad, sino una bajeza moral digna de oprobio y castigo. “No está prohibido amar”, como no está prohibido tener compasión, ni empatía.









Cuanto más indefenso sea un individuo, más derecho tiene a que se le proteja.
Los animales, incluso los toros, no pueden defenderse, ellos también quieren que se les otorgue  libertad, que no se les torture, que no se les oprima, que nadie les robe su derecho a vivir.

“Se puede estar muerto en vida” y  una clara muestra de que existen muertos andantes la tenemos en algunos de nuestros políticos. Estos que no quieren prohibir.
Sí señores del gobierno: ¿cómo hacerles saber que nadie establece normas salvo la vida, que la vida sin ciertas normas pierde forma?.


Disfruto leyendo poesía, pero intento evitar la palabrería interesada y egoísta de los
que no recuerdan que no está prohibido amar y mostrar compasión.



Yolanda Plaza Ruiz 

4 comentarios:

  1. Yolanda, un artículo muy lúcido. Incluso mesurado, ya que no traspone los límites de la educación ni las normas de convivencia.
    Aunque, nos enfrenta a un severo dislate. ¿Por qué los taurinos reclaman SU libertad, y les niegan la misma libertad al toro?

    Pienso que el miedo a perder el negocio los mantiene obnubilados, y hablan de la libertad como un bien al que tienen derecho, eso sí, ignorando por completo que la falta de libertad animal (o humana) siempre deriva en crueldad. La crueldad que ellos practican y nos quieren vender como cultura fermentada en la tradición.

    En la mentalidad empresarial taurina (también la de los aficionados) lo importante es seguir matando a fin de que la tortura y la muerte permanezcan conformando un espectáculo, y la caja registradora no se resienta.

    Al mundo lo mueve el dinero, y esos soñadores del ILP sería mejor que se esfumaran.

    Te dejo mi aplauso, Yolanda, tu blog abre los ojos y educa.

    Ricardo - Linde5

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  2. Gracias por tus palabras , Ricardo. Como bien dices, en esta vida para muchos, lo que cuenta es el dinero y estos individuos suelen saltarse todas las normas de moralidad con el fin de no perder su negocio.

    Como dice Benedetti, “se puede estar muerto en vida”, y estos personajes son buena prueba de ello. “Que los afectos nos definen”, los taurinos y los que fomentan la visión de la tortura a un animal como parte de un festejo, están bien definidos por sus obras y sentimientos, una muestra evidente de la pobreza y miseria que guardan en su interior.


    Os dejo el enlace por si queréis leer el poema "Desde los afectos", completo:

    http://notesalves.blog.com.es/2009/12/15/desde-los-afectos-7582208/

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  3. Qué sería de una sociedad sin leyes prohibitivas...que se lo pregunten al toro que está a punto de ser torturado y asesinado públicamente...nos diría sin lugar a dudas que este crimen se prohiba. El mundo es el hogar de seres morales, pero también de inmorales. Estos últimos necesitan límites que sus conciencias no autoimponen. Me ha encantado esta lectura. Besos

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  4. Efectivamente Laura, los argumentos de estos individuos esgrimiendo un supuesto ataque a su libertad si se decidiera prohibir las corridas de toros, son de tal bajeza y simpleza que a cualquier persona con un mínimo de inteligencia y moralidad le haría sonrojar.

    Están desvariando, no saben cómo defenderse y cuando se encuentran acorralados , su decisión es huir hacia adelante, dejando tras de sí un rastro de miseria, y engaño, usando las únicas armas que conocen, las propias de un tirano, vengativo e inicuo. ¿Qué se puede esperar de personajes que disfrutan ante la visión de un animal torturado?. ¿Podemos escucharles argumentos sensatos, razonables, cuando a este crimen le denominan “arte”?.

    No quiero dejar esta oportunidad para expresar la necesidad de actuar conjuntamente para hacer una campaña de envío de cartas a las diferentes autoridades, tanto del gobierno español, como del catalán. Los taurinos no están descansando estas fiestas porque su “parné” está en juego. Han empezado a atacar desde el primer día de la votación por la ILP. Nosotros no podemos limitarnos a defendernos de sus insultos, tenemos que actuar. Tenemos poco tiempo para hacer una campaña de información a la ciudadanía. Defender nuestra causa, dando pasos firmes. Incluso pedir ayuda del extranjero para que hagan llegar a nuestro gobierno la necesidad de terminar con esta “tradición”.

    Si no actuamos, si al final la ILP no saliera adelante, los taurinos estarían más fortalecidos que nunca y esto no lo podemos consentir.

    Besos, Laura

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